San José de Costa Rica, interesante mezcla de historia y modernidad

Domingo, Septiembre 22, 2013 - 16:35

Los habitantes de San José están conscientes de que viven en una de las capitales más seguras de Centroamérica, con un índice de criminalidad de apenas 9,5 por cada 100 mil habitantes, tasa insignificante comparada con el 86 por cada 100 mil de Honduras

San José de Costa Rica, interesante mezcla de historia y modernidad

Esta capital es una interesante mezcla de historia y modernidad, donde prevalecen tradiciones y, a la vez, la población parece tener puesta la vista en el futuro, esperanzada en un porvenir siempre mejor.

La ciudad está ubicada sobre una fértil meseta llamada Valle Central, a mil 300 metros sobre el nivel del mar, rodeada de montañas que le confieren un clima tropical de altura con temperaturas entre 12 y 28 grados centígrados.

La población comenzó a concentrarse en este lugar en el siglo XVIII en torno a una modesta ermita y en 1736 se eligió a San José de Nazaret como patrono parroquial y de allí su actual nombre, pero fue en 1812 que fue considerada ciudad y en 1838, capital.

Asentado en el Cantón Central de la Provincia homónima, su territorio abarca 44,62 kilómetros cuadrados y está regido actualmente por la alcaldesa Sandra García Pérez, del gubernamental Partido Liberación Nacional (PLN).

En la urbe residen más de un millón 560 mil habitantes, aunque el área metropolitana abarca a dos millones 350 mil josefinos, una población mayormente de ascendencia castiza-criolla pues hasta 1949 mantuvieron aislados a indígenas y afrodescendientes.

San José es el centro político, económico y social más importante del territorio costarricense, el nudo principal de transporte y telecomunicaciones, está dotado de modernas infraestructuras y es sede de la mayoría de las instituciones.

Culturalmente tiene una fuerte influencia europea conferida por la inmigración española y la influencia de Francia y Bélgica, donde se educó la clase privilegiada durante los siglos XIX y XX.

Es una ciudad que creció en torno a su Catedral y eso se aprecia en la arquitectura europea neoclásica y barroca de los teatros, museos y casas de los barrios históricos de Aranjuez y Amón.

Las principales de estas obras son el Teatro Nacional (edificado entre 1890 y 1897 e inaugurado con la opera Fausto) y el Edificio de Correos y Telégrafos de Costa Rica, ambas de estilo neoclásico y consideradas monumentos culturales de la nación.

Con el tiempo el centro de la ciudad devino principal zona comercial de todo el país y actualmente está poco habitado, aunque de día concentra a más de un millón de personas que acuden a trabajar y a realizar compras.

Entre sus lugares más conocidos están el Bulevar de la Avenida Central, las plazas de la Cultura y de la Democracia, el Ministerio de Hacienda y el Banco Nacional.

La urbe está en un constante proceso de modernización y han surgido zonas de construcciones verticales en las barriadas de Pavas y el parque La Sabana.

Aunque la ciudad cuenta con infraestructura de transporte, moverse resulta complicado y son frecuentes los embotellamientos. La circulan autobuses, numerosos taxis con elevadas tarifas y un sin fin de autos privados y motos.

El anterior alcalde capitalino y actual candidato presidencial del PLN, Johnny Araya, anunció desde 2011 la construcción de un tranvía urbano que cubrirá en su primera fase parte del casco central, pero aún no pasa de ser una promesa.

La capital tiene dos aeropuertos, el Internacional Juan Santamaría, el más importante del país y uno de los mejores de Centroamérica, ubicado en Alajuela, a 18 kilómetros de la ciudad, y el doméstico Tobías Bolaños, dedicado a vuelos privados y turísticos.

La infraestructura de salud recae en la estatal Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) que administra y mantiene los centros médicos públicos e incluye hospitales, clínicas para atención intermedia y Equipos Básicos de Atención Integral (EBAIS).

Entre los hospitales públicos figura el San Juan de Dios, el primero fundado en el país en 1845 y declarado en 1989 institución benemérita, y otros más modernos como el Calderón Guardia, el México y el Pediátrico Carlos Sáenz y el Gíneco-Obstétrico.

El Seguro Social costarricense es considerado el mejor de Centroamérica, pero algunos escándalos ocurridos en los últimos gobiernos neoliberales develaron planes de privatización, deficiencias, poca solvencia y actos de corrupción en sus estructuras.

Es por eso que en entrevista para Prensa Latina el candidato electoral del Frente Amplio y diputado, José María Villalta, insistía en que uno de sus principales propósitos, si llega al poder, es universalizar y fortalecer los servicios de salud.

San José cuenta con escuelas y colegios distribuidos por todos sus distritos y regidos por el Ministerio de Educación Pública (MEP), que ofrece educación gratuita y obligatoria a todo el país y exhibe un alto índice de alfabetización.

Pero las crecientes diferencias sociales inciden en que sólo un 46 por ciento de los estudiantes termine la secundaria, reconoció su titular Leonardo Garnier, quien enfrentó críticas de sectores religiosos por impartir educación científica sexual a los jóvenes.

Entre las instituciones públicas que enorgullecen a la ciudad está la Universidad de Costa Rica (UCR), que tuvo su antecedente histórico en la fundación en 1843 de la Universidad de Santo Tomás, primer centro de enseñanza superior del país.

En el plano deportivo la ciudad cuenta con varias instalaciones, pero la más relevante es el Estadio Nacional, donado por China en 2011, que tiene 35 mil 62 butacas, por lo que es el tercero en tamaño de Centroamérica, después del Cuscatlán (El Salvador) y del Olímpico Metropolitano de Honduras.

. San José exhibe bellos teatros, con arquitectura neoclásica, barroca y neobarroca, que difunden la cultura y son grandes atractivos turísticos. Entre los más destacados figuran el Nacional, el Popular Melico Salazar, el de Variedades y el Lucho Barahona.

Sus colecciones son interesantes y resulta muy curioso un edificio subterráneo debajo de la Plaza de la Cultura que atesora el Museo de Oro Precolombino, el Numismático y la mayor colección de arte plástico nacional.

La urbe tiene parques como el Metropolitano La Sabana, considerado el pulmón de la ciudad; el Morazán, donde se encuentra el Templo de la Música; el Central; el de la Paz y el Okayama, con estilo japonés.

También posee mercados tradicionales que atraen al turismo, como el Borbón y el de Artesanías, y grandes centros comerciales como los Multiplaza Escazú, Lindora y el de Curridabat y el Mall San Pedro, poco frecuentados por ser muy caros.

Es la primera ciudad centroamericana que cuenta con un Barrio Chino, inaugurado en 2012, con un arco al estilo de la Dinastía Tang, donde también figuran unas esferas tradicionales de Costa Rica, como símbolo de amistad entre ambos pueblos.

Los habitantes de San José están conscientes de que viven en una de las capitales más seguras de Centroamérica, con un índice de criminalidad de apenas 9,5 por cada 100 mil habitantes, tasa insignificante comparada con el 86 por cada 100 mil de Honduras.

Pero la población critica los excesos de la fuerza pública contra manifestaciones pacíficas, como la represión contra defensores del Seguro Social en noviembre último, un incidente donde los antimotines llegaron a agredir hasta a diputados y periodistas.

También causaron malestar entre los capitalinos las extremas medidas de seguridad que el Gobierno permitió adoptar a injerencistas cuerpos de seguridad foráneos durante la visita del presidente estadounidense Barack Obama, en mayo pasado.

Así mismo cuestionan a las autoridades que dicen defender el medio ambiente, cuando no han sido capaces de limitar el desmedido consumismo ni la proliferación de autos privados que hacen de San José una de las ciudades más contaminadas de la región.